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miércoles, 30 de marzo de 2016

Los Majulianos

La Secta Majuliana

Imagen del Líder de los Majulianos


Los majulianos son básicamente gente que sigue la doctrina, tradición y costumbre que ha elaborado su líder, Luis Majul.

La doctrina majuliana se encuentra escrita en varios libros, como ser “Él y Ella”, “El Dueño” o “Confesiones Argentinas”. El libro sagrado es “La Iluminada”, sin embargo, los majulianos lanáticos (secta dentro de la secta) prefieren utilizar “Lanata” como nuevo testamento y “La Iluminada” como antiguo testamento.

Los majulianos se destacan por respirar helio, ritual que no se sabe si proviene de inflar globos para campañas electorales del PRO o es un gen reptiliano; lo que sí se ha constatado es que las nuevas generaciones tienen voz finita y aguda.

Una tradición de los majulianos más ortodoxos es solicitar el bloqueo de la página de Facebook de EAMEO. Lo han realizado en siete oportunidades y lo consideran acto de fe. Los bloqueos a EAMEO se realizan mientras se entona el siguiente himno solemne:

“Majul nuestro que estás en la TV
Siempre presente tu nombre
Venga a nos tu cerebro
Hágase tu pensamiento
En cada uno de nos
El pan nuestro son tus libros
Paguemos alegres los holdouts
Y también las expensas
No nos dejes caer en el librepensamiento
Je suis Majul
Amén”

La piadosa imagen del Líder, Luis Majul, es reverenciada por los majulianos en altares virtuales que se pueden encontrar a lo largo y ancho de la web. También hay otros sitios de veneración como por ejemplo, las librerías de saldos, ofertas y usados de calle Corrientes en Buenos Aires, a donde se dirigen los majulianos de todo el país en peregrinación.

Santuario de peregrinación para adquirir las obras del líder


Los majulianos aceptan con devoción las penas impuestas por el capitalismo sonriendo frente al aumento de precios, en tanto los taxistas majulianos, en un acto de contrición, refuerzan su fe en el dogma vilipendiando el sistema UBER.

Los neo-majulianos son jóvenes activistas que comparten el pensamiento majuliano sin haber leído ni uno de los libros del Líder, son admiradores de su voz en los medios, colocan “likes” al blog de Majul y repiten sus frases de memoria , a saber:

“En este tipo de asuntos, Jorge Lanata tiene razón.”

“Macri, igual que la gobernadora María Eugenia Vidal; el jefe de gobierno de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta; Frigerio; el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, piensan lo mismo, aunque no lo digan en público.”

“…mis compañeros de América TV detectaron “la operación” en el aire y los pusieron en evidencia.”

"¿Usted tiene sus papeles en orden?"

Desconocemos si Majul es a su vez majuliano, sí sabemos que es lanático, mas no podemos dar por sentado que Lanata sea majuliano, aunque sí hemos confirmado que este último es lanático.  


The Intelektor Kat



sábado, 16 de enero de 2016

Historias Derechas y Argentinas

Historias derechas y argentinas: Don Macartón

Yendo en taxi hasta la Estación Terminal de Ómnibus Mariano Moreno, el taxista, quien me pareció conocido, resultó ser un vecino del barrio donde viví algunos meses.

Claro que el taxista no pasaba desapercibido. Hijo de inmigrantes irlandeses, era colorado como un tomate y si se enojaba, se ponía bordó. Su apellido original era Mac Arton y alguien del registro civil lo deformó en Macartón y así quedó. Don Macartón entonces pasó a narrarme las novedades del barrio:

“Uh, ha cambiado mucho el barrio, hay gente nueva; llegaron dos chinos solterones, don  Ka-Chu-Chang y Kon Chu Do que abrieron un supermercadito. Te imaginás que nosotros, que somos argentinos y patriotas, no hablamos chino y les decimos Don Cachucha y al otro Don Conchudo, pero bueno, ellos qué saben. Don Conchudo se nacionalizó argentino porque se casó con la solterona esa, la maestra del Colegio de Señoritas Don Dildo de la Verga, la Tía Poronguita, la que fue secretaria de Don Dildo en el hotel. Y Don Dildo se murió en el año 2.000; el médico forense dijo que fue de Onanismus Severus. Muy bueno el hombre, pero siempre con el problema de los huesitos, viste? Y eso que de chiquito, solito se fue al campito de enfrente a tomar leche de toro – pero por eso ninguna mujer lo quería porque tenía olor a bolas de toro. ¡Uf, si le habrá hecho pajas al toro ese!” - El taxista me mira por el espejito retrovisor y se dio cuenta que estaba a punto de vomitar, cambió el tuteo por el “usted” y siguió: “Bueno, la cosa es que la tía Poronguita a Ud. la detesta, vio? Vamos a decir la verdad, porque Ud. es zurdita, no es así? Bueno, la detesta por lo del ajedrez. Ella dice que Ud. es una depravada y que a los niños no hay que enseñarles juegos donde los negros tengan las mismas oportunidades que los blancos y puedan ganar; y además eso de que un peón de mierda se pueda comer a una Dama es cosa de peronistas. Así que la Tía Poronguita logró que no se dé más ajedrez en el colegio, aparte hace unos meses, gracias a la gestión del Partido Estandarte Nacionalista Vecinal, tenemos los sábados y domingos casino en el salón actos y esas cosas vienen bien para ganar plata, la gente se entretiene sanamente y eso es importante. Y Don Conchudo, que es gente bien a pesar de ser chino, cuando la Tía Poronguita se jubiló, le propuso matrimonio porque ya podía ser buena ama de casa y hacer todo lo que tiene que hacer una mujer adentro en el hogar.”

Don Macartón debe haber visto mi cara de horror frente a todo el relato, pero insistió, después de un breve e incómodo silencio, con su monólogo.

“Bueno… Le voy a contar ahora algo es-pec-ta-cu-lar. Vio que Don Dildo, que fundó el colegio cuando le tiraron la bronca por lo del Hotel “Gatitas en celo” que tenía allá por Circunvalación, a ver, que no joda la gente, el tipo era un empresario en serio y estaba cagado en guita y encima era re-humilde y seguía viviendo en el barrio. O sea, cuando se murió, como él, pobrecito, no tenía hijos, le dejó toda, toda la plata a la Parroquia, pero ese curita nuevo, ese zurdito como Usted, el Padre Kevin, no aceptó la plata, así que fue a parar todo al colegio y ahora, además del secundario, van a abrir una Universidad. Mire Usted, las vueltas de la vida, si hubiese estado el Padre José… ¿Se acuerda Ud. del Padre José?” – Negué con la cabeza – ¡Ah, cierto que Usted no iba a misa! Le cuento: el Padre José, que en paz descanse, era un cura en serio, no como este zurdito que tenemos ahora que es de esos “tercermundistas”, por eso no va nadie a la iglesia, está llena de los negros de la villa; bueno, el Padre José se vino de España al poquito tiempo que se murió Franco, porque claro, allá todo se vino a pique, imagínese, Franco era un tipo que tenía a todo el mundo zumbando, pero bien, porque así tiene que ser, y si hay que cortar cabeza m’hija a todos estos negros de mierda, a mí me parece perfecto. Entonces, el Padre José justo llega en marzo del ’76 y se volvió a sentir en su casa cuando asumió la Junta Militar. Y bueno, si hubiese estado el Padre José, que en paz descanse, ahora tendríamos una iglesia de la puta madre. Pero vio como son las cosas, no hay mal que por bien no venga. Ah y otra cosa más, se acuerda de la chica esa tan linda, la novia de Astiz y de otros más, que era re-famosa y decía unos discursos geniales, ella va a venir a la inauguración de la Universidad, porque ahora con el cambio Don Conchudo y la Tía Poronguita, le propusieron al Ministro de educación nuevo que todas las escuelas sean privadas desde el jardín de infantes nomás y muy caras, cosa de que los negros de mierda no vayan a estudiar porque lo único que hacen es calentar asiento con el culo y no aprenden un sorete de educación, y entonces, la idea de Don Conchudo y de la Tía Poronguita es que la Universidad, para los que terminan con buenas notas sea un poco gratis y tengan donde sentarse en el aula, los demás, tendrán que estudiar como se lo merecen por vagos de mierda, parados o sentados en el piso y para ellos habrá una cuota especial. Usted no sabe lo feliz que estoy con el cambio, porque este sí va a ser un gobierno en serio, porque acá m’hija, y Usted que es persona inteligente tiene que entender, no hay otra cosa que mueva más el cerebro que la guita. Porque el que tiene guita es gente bien y hay que separar las aguas finalmente. Mire, ve todos esos negros abriendo las puertas de los taxis, a esos hay que cagarlos a palos a todos porque son todos unos maleducados. Yo creo que ahora todo va a volver a cambiar como era antes y va a venir la mano dura y está bueno eso, porque esta gente no debe tener derechos, si son todos negros… Vio los artesanos que estaban en la Placita, bueno, los rajamos a todos a la mierda, si son todos unos vagos que hacen porquerías, unos colgantitos que son una cagada, pulseritas y todas esas chanchadas que se ponen las pendejas putitas… Y dígame, ¿Usted por qué se fue del barrio?” – Tragué saliva, me toqué mis aritos comprados en la Feria de Artesanos y allí estaban… Acabábamos de llegar a la Estación, le pagué a Don Macartón, le di una abultada propina al abrepuertas y corrí hasta la plataforma 3, me subí al micro, abrí mi mochila y me puse a leer  unos apuntes de Antonio Gramsci y pensé en qué habría dicho una eminencia como él frente a tanto odio concentrado en un solo barrio y allí estaba la respuesta: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos…”

Violeta Paula Cappella 



lunes, 28 de diciembre de 2015

U082 /U138

U082 /U138

U082 no es el nombre de un submarino alemán de la 2º Guerra Mundial, es el número por el que van las cajas del Banco Nación y yo tengo U138. Pensé que el banco iba a estar vacío y no, nada que ver. Gente por todas partes. Me siento y acomodo mi bolsito: medicamentos por un lado, el melón que acabo de comprar por el otro, el documento único en la mano y el cheque también. Meto ambas cosas en mi monedero de michi rosa y me acomodo en la silla. El tipo que está sentado a mi lado está leyendo un libro llamado “Atlantis”; tapa dura, estampado en supuesto oro, unas 300 páginas de chatarra. La chica de adelante está escuchando música y mueve la cabeza. V021 – A345 – B299 – B300 – B301 dice la pantalla y U ni asoma.

El viejo que está a mi lado deja de leer y boludea con el celular. Viene el policía y le dice que guarde el celular. El viejo (a esta altura, ya viejo de mierda) dice: “pero si no estoy llamando”. El policía le vuelve a decir que lo guarde y el viejo de mierda (que sabe que dentro de un banco el celu está prohibido) le retruca diciendo que estaba jugando un jueguito. El policía por tercera vez le solicita amablemente que guarde el celular y el tipo miente descarada y horriblemente diciendo “pero si ni siquiera es un celular…” Levanto la vista de mi melón dentro del bolso y miro al policía, lo miro al tipo, abriendo grandes los ojos. El tipo se da cuenta que metió la pata y guarda el celular. Dentro de mí pienso: “votante de mugricio de aquí a la Luna”.  A346 – B301 – C455 – U084 – V022 – A347 – A348 Al lado del tipo se sienta una señora de unos 60 años, otra de mi edad y una jovencita con un nenito de un año, más o menos. El tipo se había sumergido nuevamente en Atlantis y debe andar nadando entre peces payaso y medusas. B302 – C456 – V023

Una vieja le pregunta al policía dónde se saca número y el policía la acompaña. U085 ¡Vamos todavía! Pienso y me doy cuenta que el melón que le compré al viejo del puestito de calle Santa Fe está caliente. En ese mismo momento me percato que un melón es un arma porque si anudo el bolsito y le doy un melonazo al viejo de al lado, lo dejo k.o. B303 – A347 – C457 – A348 – V024 – B304 Ganas no me faltan porque el viejo ha terminado su Atlantis y mastica chicle con la boca abiertísima. Pasó el alfabeto entero y no la U. Un gigantesco Minion cíclope entra con una nenita y su mamá. El Minion cíclope se tira al piso con su nuevo juguete: la nenita. Ni ganas de abrazar un peluche con el calor que hace. A349 – B305 – B306 – B307 – U086 – U087 – U088 – V025 Levanto la vista y veo lo que andaba buscando: Lenguas de suegra. Todo el cantero del banco tiene la planta que andaba buscando, porque en algún lado leí, que la NASA hizo un estudio de algunas plantas de interior y las Lenguas de suegra eliminan formaldehído y benceno. ¿Y si le digo al patovica ese que está esperando que entre el camión de caudales si me puede dar un gajito o un plantín? No, me va a sacar cagando. Esas son cosas que hacen la viejas, me estoy poniendo vieja. No, las viejas directamente se afanan las plantas; no da para afanarse las plantas del cantero del banco, ni ahí. Pero una vieja lo haría y yo no porque no soy vieja ni ladrona. B308 – B309 – B310 – A350 Me relajo en mi silla y pienso en qué grado habré transpirado el culo y si ya habré mojado la sentadera. Allí está parado un tipo a mi izquierda con una remera negra totalmente empapado. El calor afuera es grave. A351 – U089

Por mi mente pasa un sánguche de rúcula y parmesano haciéndome burla; miro la hora: 13:12. No veo el kiosquito que atendía hace años un ciego; demasiada gente para levantarse y arriesgarse a perder el asiento por una barrita de cereal de mierda. No veo el kiosquito. Si tuviese un cuchillito ya habría abierto el melón. No, no se puede sacar un cuchillito en un banco del mismo modo que no se puede hablar por celular. 13:16 hs. A352 – A353 – C458 – C459 – B311 – U090!!! No sé de qué me alegro si me faltan enorme cantidad de números. Me tendría que haber traído un libro pero no la boludez del viejo mascachicle. Me acuerdo de Jacint Verdaguer y su maravilloso, exquisito, prístino poema L’Atlàntida y me lamento no haber traído la “Cristinita” como le dicen cariñosamente los chicos en la escuela a la Netbook de Conectar Igualdad para leer lo que tengo ahí dentro. Entro en pánico: ¿Y si al mugricio se le ocurre cerrar el Plan Conectar Igualdad? Nooooooooo, lo mato, me muero!!! Me acomodo en la silla y respiro profundo con todo el enojo del mundo contra el mugre y miro la pantalla. Para mi asombro, no han sacado todavía las propagandas de las empresas creadas gracias al aporte del anterior gobierno. ¡Bien! Ninguna huella será borrada. Levanto la cabeza con aires de victoria y veo que las Lenguas de suegra han crecido. What? No puede ser. C460 – A354 – V026 – V027 – U091 – B312 – A355 – U092. Ahhh, claro, estoy sentada muy erguida, con razón. Definitivamente hay que plantar Lenguas de suegra. La bisabuela que está sentada al lado del viejo de mierda alza al nenito en sus brazos. El viejo de mierda las mira y me pide permiso para levantarse. Ajá, no le molestan ni el nenito ni la bisabuela, ni la abuela ni la madre, le molesta que la bisabuela tenga un tatuaje que dice “Pitu” en el brazo escrito en cursiva con firuletes y todo. Le molesta el color de piel de las mujeres y del nenito. ¡Genia! ¡La bisabuela es una genia! Y el tatuador un ídolo. ¿Andá a tatuar un brazo con arrugas? No cualquiera. Olor a comida. No, ya estoy delirado, me debe haber bajado la glucosa al piso. Frente a mi ojo izquierdo pasa una bandeja enorme llena de viandas envueltas con una criatura minúscula debajo que camina con las rodillas flexionadas por el tremendo peso. El nenito huele el aire y dice “papa”, pasa a brazos de la madre, quien pela una teta y ya está. V027 –B318 – B319 – U098. ¿Eh? Debo estar más atenta, se me pasaron unas U de largo. Una parejita de recién casados (se les nota en la cara), clase media anodina, se para a mi lado y observa el cambio de números en el tablero. Ella le dice: “Pero ‘Tuti’ falta muuuucho.” Y “Tuti” responde: “Y bueno, qué querés que le haga…” Miro mi reloj: 13:36 hs. Scheiße! Es verdad, falta mucho y el “Tuti” no tiene la culpa. Me da risa lo de “Tuti”. El viejo de mierda consiguió un asiento y peló de su bolsa un diario. Estiro el cuello indiscretamente para ver qué lee: ¡Clarín! ¡Obvio! U099 – B320 – D002 – B321 – U100 – C461 – D003 – C462 – C463 – U101 – B322 El policía que estaba antes ya no está, ahora hay uno que es muuuuuuy lindo. Porta el uniforme de manera elegante y eso que ese uniforme no dice mucho. A mi lado se sienta un muchacho que lee sobre cooperativismo, sistemas autosustentables y microemprendimientos. ¡Qué iluso, pobrecito, con la chotera de gobierno que hay ahora! ¡Olvídalo! Ahora son los grandes capitales, los oligopolios…

Delante de todo se desploma una mujer sobre una silla y al sentarse se olvida de acomodar su vestido y se le vio todo el calzón color negro. Aparece hablando al mejor estilo megáfono una mina con blusa roja con canesú, pulseras rojas, aros rojos tipo cruz Pour le Mérite que ocupan la mitad de su rostro; la otra mitad pertenece a los labios pintados también de rojo. Pienso: rojo no es color veraniego. La dama de rojo habla con un señor que se lamenta de haber votado a mugricio por lo de “Cresta Roja”, todo coincide. El Minion cíclope descansa sobre la nenita y siento aún más calor. B323 - D003 – U102 - A356 – A357 – C464 – C465 – C466 – C467 Tengo ganas de partir el melón estrellándolo contra el piso y comérmelo con cáscara y todo. Un ser masculino, escultural y teletransportado desde un gimnasio y solarium hasta el banco se sienta al lado del viejo de mierda. Cruza las piernas vertiginosamente y se acomoda un mechón de cabello decolorado hacia atrás con un ademán muy femenino. Scheiße! Los gays tienen más suerte que nos, las mujeres. El policía le dice a una vieja que se ha calzado los anteojos para hablar bajito por teléfono que guarde su celular. La vieja tapa con una mano el teléfono y le dice al policía que “ya termino”. El policía le explica que no se puede hablar por teléfono en el banco.  Y la vieja dice, acomodándose los anteojos: “Acá el gendarme me dice que te tengo que cortar, chau, después nos vemos, sí, sí, yo te llamo, vos quedate tranquila que yo te aviso si lo consigo sabés, bueno, sí, sí, yo le digo, ajá, claro…” El policía le hace señas de que corte la llamada. La vieja saluda a su interlocutor y le dice al policía que era algo importante, el policía vuelve a explicar que está PROHIBIDO hablar por teléfono y le pide que lo apague. La vieja lo apaga y le dice: “Ve, ahí está, como usted quiere.” El policía le explica que no es como “él quiere, sino lo que dice la ley” y se va. U104 – U105 – C468 - U106 – B324 - U107 – A358 - U108 – B325 – U109 – ¡Super! Arriba pasa un camión de caudales y un patovica le hace señas con la mano a un viejo de que se aparte; el viejo hace un ademán de desagrado y mira por los vidrios hacia donde estamos todos los clientes del banco sentados. Me siento igual de observada que un microbio por un microscopio. Si me hubiese traído el libro de Ödön von Horváth seguro que lo terminaba de un tirón. Que un árbol se te caiga encima cuando uno justo pasa por allí y estando en París, eso sólo le puede pasar a von Horváth. Al fin y al cabo murieron dos, el árbol y von Horváth. 14:22 hs. El aire acondicionado no da a basto. El banco está nuevamente lleno de gente y hace calor. Una mujer saca de un bolso con flores muy grande una pantalla china también enorme y comienza a apantallarse. Tengo que buscar mi abanico, me voy a sentir una dama antigua pero hace calor, es necesario sentirse dama antigua. Se me antoja helado de naranja al agua con trocitos de naranja confitada, bañado en salsa de chocolate amargo. Se me hace agua la boca. 

A359 – B326 – B327 – U110 – C469. 69… Scheiße! Tengo que sacar un turno en lo del ginecólogo!!! Scheiße, me olvidé!!! Hace un mes y medio que no menstrúo!!! B328 – B329 – C470 – U111 – A360 La verdad que no me duele nada. ¿Menopausia? ¡Qué sé yo! ¿Algún quilombo jodido de salud? No creo, los últimos análisis me dieron muy bien. ¿Embarazo? A esta altura… ¿De quién? ¿De los gatos, que ambos están castrados? Jajajjaja Se me antoja helado de vainilla con cerezas al marrasquino y dos obleas Ópera, ah, y que sea en una capelina, por favor. C471 – V028 – U112 - V029 - B330 -  C472 – U113 – A361 – La silla me está devorando y arriba las Lenguas de suegra parecen más cortas. Mi madre es mi más perfecta suegra, siempre digo lo mismo, es una bruja. Tengo sed. El Paso de los Toros no arrolla la sed, da ganas de tomar por lo menos 3 litros y eso no va. El champaña sí arrolla la sed. Un extra brut cualquiera me vendría de maravillas. O mejor un Krug Clos d'Ambonnay de Pinot Noir. También quiero hablar perfectamente francés. En la fila de asientos de adelante está sentado un italiano que me parece conocerlo, estoy segura de haberlo visto alguna vez por la Facultad. Tiene el pasaporte en la mano y un sobre marrón con papeles que sobresalen. Muero de horror: bermudas, zapatillas Nike y medias de vestir negras que llegan más allá de los tobillos. Cero estética, se nota que el italiano tiene calor y nada más. Hay un asqueroso olor a cuero viejo y guardado. A mi izquierda, pero un poco lejos se paró un tipo portando una cartera de hombre, claro, de cuero. El cuero guardado y viejo tiene olor a culo, no hay otra. U114 – V029 – V030 – C473 – B331 -  U115 – A362 – C474 – C475

El melón está caliente y me aplastó dos cajas de medicamentos. Me parece que en cualquier momento me quedo dormida. Por lo pronto, el nenito duerme en brazos de su bisabuela y está con los cabellitos totalmente mojados. El Minion descansa sobre el suelo y sonríe como si nada. Una chica no se da cuenta de lo que está haciendo: se apantalla con la falda del vestido, entonces, se le deben ver perfectamente los calzones. Me parece que todo le chupa un huevo, es una genia, tiene calor y a la mierda todo. Se levantó las rastas sobre la cabeza y parece Bob Patiño femenino. Quiero comprar una palmera china porque los de la NASA dicen que elimina el xileno y el amoníaco. No, un potus no, porque son peligrosos para los animalitos. C476 – B332 – U116 – A362 – A363 – A364 – U117 – V031 – C477 – C478 – C479 – C480 – C481 ¿Sólo existe la C? Ahhh, es que hay gente tan tarada que saca cinco o seis números, se van por ahí y después vuelven y sí, todavía tienen chance con alguno de los números U118 -  A365 -  V032 – C481 – C482.

Me voy a quedar dormida de un toque. ¿Y si le digo al policía lindo que me despierte cuando llegue mi turno? ¡Qué lindo que está el negro ese, me gusta! Me quedaría muy bien con mi Marte en Aries. Hace juego. “Ein Kind unserer Zeit” viene a mi memoria, los soldados y sus uniformes, las condecoraciones, el brazo amputado, los cazabombarderos, el delirio, la fiebre, los pueblos en llamas en los valles. Scheiße, no me cabe en la cabeza que haya gente que ande con los ideales nazis en la cabeza. Ödön von Horváth la tenía clara. Qué trucho el viejo, no quiero que venga más a clases conmigo, no lo quiero, no me lo banco más A465 – C482 – C483 -  U119 – V033 ¿¡Cómo me va a decir a mí que él es un “ario puro”!? No doy clases a nazis. ¡Es un sorete puro! Jajajajaj y cómo se puso, la cara de ojete que puso cuando le dije: “Mmmmmm, me parece que muy puro no sos porque tenés ojos marrones, alguna mezcla por ahí hay”, Jajajaaaaaaaaaaaaaaa cómo te la puse, viejo sorongo!!! V034 – V035 – C489 -  Ups! Se me pasó algo.  ¿Dónde andará la U? ¿Y si anda ya por el U cuarenta y qué sé yo? ¿Y si se me pasó el tiempo como en una cápsula? Tengo sed. A466 -  C490 – C491 -  U122 – V036 – A467 Quiero leer Sveda Poemaro, de Carlsson. Necesito leer algo en Esperanto. Scheiße las 15:16 hs!! ¡Con razón hay poca gente en el banco! Bueno, más vale le presto atención a la pantalla; ya vi mil veces cómo se empaquetan los fierros esos y cómo se diseña ropa, claro, cómo se diseña ropa sin esclavos como los que tiene la mina del mugricio. Pero, y sí, qué le importa al votante si la mina del mugricio tiene esclavos bolivianos, argentinos o lo que sea, si total, es gente “de cuarta”. Ojalá que todos los que piensan así en la próxima vida sean esclavos. Scheiße!!!!! U130!!! Ahhh lo que sacaron de la pantalla es la publicidad de Aerolíneas Argentinas; este mugricio es capaz de privatizarla. ¡Que ni se le ocurra porque va al cadalso! Bah, con los vendepatria que hay en este país de extranjerizadores, donde todo lo de afuera es más top y fino. ¡Qué se vayan a cagar! C492 – C493 – C 494 – A468 – V037 – U131 – U132 – U133!!! Ya falta poco… Sí, ya veo que se corta la luz, que se cae el sistema, que hay paro de teclados, que hay mice en estado de alerta… Ahí tenés el plural de mouse, me acordé. Claro, como el plural de leaf que es leaves, bueno, pero eso es por una cuestión fonética más que nada. Andá a saber por qué el plural de Blatt es Blätter y el de Maus es Mäuse. U138!!! El mío, ahí voooooooooooooooy!!!!!


Violeta Paula Cappella.- 

viernes, 25 de diciembre de 2015

Se está yendo Hugo


Como suele suceder dentro de los geriátricos, Hugo, un amigo de mi padre, se está desvaneciendo despacito. 

Hugo tuvo hace muchos años un ACV por un stress mental. Debe tener unos 40 años, está en silla de ruedas, mueve una sola mano, le cuesta hablar y en estos últimos días, ya tiene que llevar la bolsita porque sus riñones están dejando de funcionar. 

Hugo y yo nos entendemos y nos apreciamos mucho, cuando me ve llegar su sonrisa se expande como si en verdad yo fuese una visita para él y no para mi padre. 

Es real que muchas veces converso más con Hugo que con mi padre, que se suele quedar dormido en la mitad de una charla y con quien lamentablemente nunca tuve demasiado para compartir. 

Hugo adora mi mundo universitario, lo espera con ansias, absorbe mis conversaciones sobre las dos universidades donde trabajo, sobre alemán, ruso, latín, esperanto, ajedrez, porque ese era su mundo, un mundo igual que el mío y un día hizo "clic" y tuvo que dejar sus libros, sus estudios, sus bibliotecas, su computadora, sus apuntes y quedar encerrado de por vida dentro de un geriátrico. 

Hugo espera mis novedades académicas, desde el calendario de exámenes, hasta el comentario sobre un nuevo libro de Noé Jitrik.

Ayer cuando me vio entrar, desesperó por saludarme, levantó su mano derecha y la sacudió en el aire; me acerqué y lo saludé con gran sonrisa y alegría. 

Hace unos meses, tuve la sensación de un imposible: haberme enamorado de Hugo, quizás por ser para él una mensajera que le lleva de alguna manera lo que perdió, quizás porque no hay vuelta que darle y un cerebro y un corazón me pueden millones de veces más que una musculatura, que un peinado, que una piel bronceada, que la buena ropa. 

Resignado a su andar en ruedas, a que le tengan que dar de comer en la boca porque no puede tomar una cuchara y todo debe ser tipo papilla porque no puede tragar sólidos, Hugo pasa sus días entre la TV, donde los canales argentinos sólo han sabido expeler odio y ahora son, después de las elecciones, la fiel demostración de la veracidad del lema latino: "Risus abundat in ore stultorum" y su mente aún ágil y despierta sabe que puede repasar todo lo aprendido y se evade en su mundo de fórmulas químicas, de poesías y cuentos, de grandes novelas, de enfermedades y sus posibles curaciones, de tomos enteros de medicina, de enroques y celadas, de un poco de ruso, latín y alemán. 

Dentro de un rato, vuelvo a ir al geriátrico y volveremos a saludarnos con la alegre y cómplice sonrisa de los que se entienden más allá de las palabras. 

Violeta.-

jueves, 24 de diciembre de 2015

Otra vez te hicieron el cuento

Hay una porción grande de nuestros vecinos, los argentinos, que prefieren estar todo el día panza arriba, dependiendo de la soja, de las rentas y de la especulación con el dólar, a poder crear, inventar, trabajar en lo que a uno le gusta, servir a la comunidad, ser útil a la sociedad, despejar la mente de la patria financiera y apostar a la patria productora de industria, tecnología, saberes múltiples, arte. etc. etc. 

El sueño se terminó, volvió lo que la porción de holgazanes deseaba, volvió el deseo de plata dulce a costa de la libertad, sacrificando el pensamiento autónomo y tirando al tarro de basura toda posibilidad de que los que menos tienen puedan llegar a triunfar por lo que producen sus manos, sus mentes, sus emociones y no por lo que producen los dólares bajo el colchón o el plazo fijo. Porque nadie que vive de la especulación financiera ocupa su cerebro con saberes, con deseos de autosuperación, con ansias de progreso científico, tecnológico o espiritual.

Se terminó el sueño de salir adelante, de posicionarse no ya como el país agroexportador de finales del XIX y en adelante, en casi todos los tiempos con las excepciones de algunas décadas que apostaron a la industria nacional argentina y al desarrollo tecnológico, sino de ser un país que está a la vanguardia de la investigación en todos los campos científicos y que implican producción, industrialización. Claro, que cuando le hablás a una doña cualquiera, como lo es la mirtha legrand de "campo educativo, tecnológico, científico", imagina niños rubiecitos saltando por las praderas de Grobocopatel, luego algunas torres de alta tensión sobre los campos de los chicos de la Sociedad Rural y finalmente a monsanto probando herbicida en la cara de los banderilleros, que son obviamente negritos que no tienen más de 11 años.

Retrocedieron a los tiempos de Julio Argentino Roca, de Martínez de Hoz, de cualquier dictadura que se basa en el beneficio a los latifundios y la destrucción de la creatividad e innovación. 

Argentina vuelve a oler a torta de vaca y a bosta, pero ahora se mezclará con carísimos perfumes franceses made in China que antes no entraban al país. (Para quienes no saben, les comento que los perfumes caros tienen un excipiente muy barato que se compra en India: miles de litros de pis masculino - el de las mujeres no por la menstruación-, los carísimos poseen "ámbar gris", que no es más que vómito de ballena y por supuesto, la meada india no se deja de lado...).

Felicito a los vagos que creen ser unos vivos bárbaros y que piensan llenarse de dinero con la patria financiera mientras vacían el país, felicito a los que todavía no huelen a perfume francés y sí a mierda de vaca porque huelen a lo único que saben dar: mierda, felicito a los que siguen mirando TN y enterándose de la temperatura y la humedad de Punta del Este; claro que Punta del Este no queda en Argentina, pero hay mucho bruto con dinero que todavía no lo sabe, ah, y seguí mirándolo desde la tele porque nunca vas a llegar: votar a mauri no te hizo ni te hará rico y felicito a la señora legrand porque en 2017 va a aprender a respirar bajo tierra. 

Otra vez te hicieron el cuento porque te gusta que te mientan, ya te veo caceroleando y diciendo "sho no voté a mauris, vistessss"  

Escribieron hoy: 
           Michi Peluche, Gato Verde y Libélula Revolucionaria




jueves, 17 de diciembre de 2015

Trampa política con enroque largo

Trampa política con enroque largo


Robledo abre la puerta del “C.R.A.  ‘JC’ ” y tira “La Capital” enfurecido sobre un tablero. Carranza lo mira estupefacto porque Robledo es un tipo tranquilo, aplomado, que nunca se enoja por nada; es más, es de esos que apaciguan las tormentas como buen pisceano.

Sin decir una palabra, Carranza toma el diario y mira la foto de la portada: unos políticos están jugando al ajedrez. Se acerca más a la foto y dice furibundo: ¿¡Y esto qué es!?

Robledo grita desde el baño: “¡Alfil en G5, como va a estar ahí! ¿Me querés decir?” Carranza piensa y dice en voz baja: “Imposible, todavía no movieron el peón.”
“¿Eh?” pregunta Robledo subiéndose la bragueta del pantalón. “Digo, todavía no movieron el peón. Es como si hubiesen movido, ponele, cinco veces las blancas…” – “Y tres las negras y otra vez las blancas…” continúa Robledo acomodándose un chaleco de lanilla sin mangas.

Robledo golpea con la palma de la mano el diario y agrega: “Una reverenda mierda. Son unos hijos de puta.”

Ante los insultos, sale viejo Schlegel de la oficinita y se acerca a Carranza que sigue mirando el diario. “A ver, che. Dejame ver.” dice el viejo con indudable acento alemán. “Nein, esto es sólo para sacarse la foto.”, asevera e imagina en su mente los movimientos posibles de las piezas. Masculla con una singular ausencia de molares: “msensrondinsjrj Springer mftgnsjncks, rptmsksdl Bauer und… zblrfjnk Läufer … dnsntmsjnghndtpwxs Turm, spndsckslz Bauer wmngklr de zwei. So! Juego sucio. Están posando para la foto. Eso es todo.”

“¡Viste!” le grita Robledo a Carranza “¡Juego sucio! ¡El alemán tiene razón! Cómo van a mover cinco veces las blancas, tres las negras y ooooooooootra vez las blancas. ¡¿Cuántos están jugando?! ¿Dos? ¿Tres? ¿Todos? ¡Están jugando con nosotros! Eso, eso, que está allí, es lo que hacen con nosotros, nos hacen trampa todo el tiempo. Eso, ves, eso -dice señalando el diario- eso, papá, refleja lo que son estos tipos.”

“Bueno, bueno”, dice el alemán bajándose a la punta de la nariz los antojos para ver de cerca y añade: “Basta por hoy de política. Vamos a jugar como Dios manda.” y escupe para un costado una pelusa que se le ha metido en la boca.

Para intentar alegrar la mañana del sábado, recién son las 08:30, abre un cajón de un mueble de cerezo y extrae su propio tablero, ese, que trajo a Argentina cuando niño y supo esconder dentro de un almohadón de seda de Oriente. Su único equipaje.

Se le empañan los ojos, acaricia el tablero, toma una cajita que custodia las piezas, no aguanta más y se larga a llorar despacito para que ninguno de los dos lo oigan.

Carranza se va a la cocinita, tan minúscula que cabe una sola persona de pie, calienta el agua y prepara el mate. Robledo ha dispuesto las piezas sobre el tablero tal y como están en la fotografía del diario y rebuzna de vez en cuando agarrándose la cabeza con ambas manos. En eso, entra el chino Rosich y saluda vivazmente: “¡Bueeeeeeeeeeenas! Traje medialunas saladas y unas … toritas negras…” y se queda parado sosteniendo en una mano el paquete de la panadería y en la otra el picaporte. Mira la escena: Robledo sumergido en un tablero que es un bodrio y el alemán llorisqueando. Nadie ha respondido a su saludo. Desde la cocinita, asoma la cabeza Carranza con un mate en la mano y le hace una seña con el dedo índice hacia Robledo y le dice sin emitir sonido y abriendo mucho la boca: “Está loco”. El chino, a su vez, abre la boca formando un “Ah”. Carranza le hace un movimiento con el brazo para que pase.

El viejo se suena la nariz estruendosamente, se seca las lágrimas, se ajusta los anteojos, endurece el semblante y se sienta frente a Robledo. “Oh”, le dice a Rosich, “Llegaste”. Robledo emerge del bodrio y saluda al chino. Lo mira fijo, puntea con el índice de la mano izquierda el tablero y le dice: “Esto, chino, es sagrado. Con esto no se jode.” Rosich no entiende nada, pero igual afirma con la cabeza. El alemán repite las palabras de Robledo: “Esto es sagrado. Con esto no se jode.” y mima a su antiguo tablero nacarado como si fuese el lomo de un gato.

Rosich se engancha en el juego de Robledo y pregunta: “¿Y eso?” El alemán explica: “Eso es lo que se hace cuando ya no se sabe más qué hacer para engañar, estafar y hacer trampa. Fijate: hay seis movimientos más, quizás, el de la torre, o en el sexto hizo un enroque largo. Basura, hijo, pura basura. Vení, sentate que tengo que mostrarles algo. Vení Carranza, traé el mate y un platito para las facturas.”

El alemán pone a la vista su tablero y cuenta: “Cuando yo era chiquitito, mi madre me llevaba a la casa de un profesor, allá en Köln, para que aprendiese a jugar ajedrez. Aprendí con este tablero. El Profesor Cohen me dijo un día que las tropas estaban llegando para dar un gran desfile militar y que todo se oscurecería. A su lado había una valija. Jugamos una última partida. Cohen me abrazó muy fuerte y me dijo que me cuide, que él se tenía que ir a “Argentinien” lo antes posible porque su vida estaba en jaque. Salimos de su casa, lo acompañé de la mano hasta la estación y tomó el tren hacia Bremerhaven. En el andén, me dio este tablero para que siempre tenga presente en mi memoria y sepa que el ajedrez es el juego más sagrado del mundo. Luego, me enteré, que el tren nunca llegó a destino porque había sido atacado por las SS y habían matado a todos. Esa misma noche, dormí abrazado a este tablero y lloré sin consuelo por mi profesor Joseph Cohen.”

Toma un mate, aclara la voz y prosigue con el relato: “De madrugada, todas las casas de los judíos fueron saqueadas e incendiadas y el fuego comenzó a propagarse hacia la nuestra. Mi madre me arrancó de la cama, me puso un sobretodo y me agarró fuerte de la mano. Mi padre abrió la puerta y salimos a la calle. Me solté de la mano de mi madre y me metí nuevamente adentro, corrí al dormitorio, agarré el tablero, lo metí dentro de un almohadón, mi padre me atajó a mitad de camino, tomó el almohadón y me alzó en sus brazos. Salimos tosiendo. Los bomberos extinguieron las llamas que habían atrapado la cocina. Al amanecer, volvimos a entrar, mi madre me vistió con ropa llena de olor a humo mientras mi padre buscaba los documentos y tomamos el primer tren que salía hacia Hamburg. Con el poco dinero que tenía, pudo comprar sólo dos pasajes y él se quedó allá. Nunca más supimos de él…”

Pasa el mate a Carranza y continúa: “Viajamos en el carguero ‘Alianza Argentina' y llegamos un 25 de mayo a Rosario. Todo aquí era fiesta y alegría. Mi madre y yo, nos sentamos en el cordón de la vereda de calle Wheelwright sin saber qué hacer.  Saqué este tablero de su escondite dentro del almohadón y en esta cajita estaba este papel.” Despliega un papelito amarillento que dice Rebeca Cohen - Santiago 03 bis – (2000) Rosario – República Argentina. Es el remitente de un sobre.

Suspira profundo, se quita los anteojos y sigue: “Mi madre le preguntó a unos chicos mostrándoles el papel, hacia dónde debíamos ir y apuntaron con el dedo que siguiésemos a lo largo de la calle. Después de mucho andar, llegamos, nos atendió una señora muy anciana, hizo pasar a mi madre a la cocina y a mí, me dejó en el patio. Las mujeres adentro lloraban y se tomaban de las manos. Mi madre me llamó y me pidió que le mostrase el tablero a la anciana. “Oh” exclamó ella, lo acarició y comenzó a llorar, luego me abrazó con ternura. Allí conocí a Isaac Cohen, con quien fundamos el club. Por eso, chicos, el ajedrez es sagrado, porque el ajedrez une, disipa las tinieblas, nos da valor en los peores momentos para poder salir adelante, nos educa, nos alimenta con fe y esperanza por una vida mejor y nos abraza como lo hacen las abuelas con los nietos del mundo.”

Un monumental silencio invade cada rincón de la sala.

“¡Uf!” - dice el chino – “¡Qué historia! Bueno, vamos, saquemos las facturas y el mate y vamos a jugar como Dios manda.” Mira el reloj: “Vamos, vamos, que hoy yo me quedo hasta la una y media porque juega Central.” Se levanta el pulóver y se cerciora de no haber olvidado ponerse la auriazul. “Acá está…” piensa “planchadita y almidonada por la vieji, una santa mi mami.” Y se da unas palmaditas en la panza.

Carranza limpia la mesa y se acomoda frente a Rosich.

Robledo se seca las lágrimas de emoción y le dice al alemán tomándolo de la mano: “Hoy viejo, magistral ‘Schachmatt’ con tu historia” y añade para distender la situación: “¡Las blancas movieron dos caballos, un peón y dos alfiles con trampa e hicieron enroque. Quieren mover la torre para poder salir adelante, pero no pueden, tienen que mover primero el peón a D2; hicieron un enroque largo! Bah, posaron para la foto.”

Todos ríen y el alemán lo mira con cara de “me estás cargando”; le indica la foto de “La Capital”: “Y yo, hace un rato, cabeza dura, qué dije?!” – “Sndnplnfflxskensenten” le contesta Robledo y el salón se llena de carcajadas.

Se hace un solemne silencio y comienza el juego: como Dios manda.

Violeta Paula Cappella


sábado, 12 de diciembre de 2015

Mbube

Mbube[1]

Lo trajeron en un barco inglés al puerto de Santa María del Buen Ayre y allí lo compró un comerciante de esclavos, que los despachaba cual bultos a otras provincias.

A pie lo trasladaron hasta la Villa del Rosario; pequeño caserío que rodeaba a una capilla.

Cuando finalmente la marcha de cientos de kilómetros se detuvo, Mbube, sediento, se acercó al abrevadero de los caballos y de allí sació su sed, se mojó la cabeza, el cuerpo picado por las nubes de mosquitos y los pies, doloridos y sangrantes de tanto caminar.

Le dieron una camisa blanca impecable, unos pantalones negros que le quedaban cortos, lo afeitaron y le dijeron que se bañe. Se zambulló en el río y le indicaron que se enjabone; todo con señas porque no entendía nuestro lenguaje.

Mbube olió el jabón y le recordó el aroma de alguna lejana pradera salpicada de florecillas de su África natal. Sintió deseos de escaparse nadando hasta la otra orilla, pero se dio cuenta que el río era muy ancho y que jamás lo lograría. Se secó con unos trapos, se vistió como le mostraron y lo llevaron a la mansión de una dama ya anciana que necesitaba de un criado que le ayude en los quehaceres domésticos.

Mbube entró a la casona y se quedó extasiado mirando una lámpara que ostentaba miles de caireles, una vitrina con copas de cristal, la platería que incluía un mate y una pavita, el suelo de mármol con manchas grisáceas y un jarrón con una estampa griega donde una muchacha hacía el amor con un dios que portaba un tridente.

El comerciante lo empujó y Mbube se vio dentro de la cocina. Allí había leña, cacerolas, cuchillas enormes, embutidos y lonjas de charqui colgando del techo y toda clase de manojos de hierbas aromáticas para sazonar las comidas.

Lo llevaron a un patio, donde estaban unas mujeres reunidas junto a una perra que estaba pariendo. La perra jadeaba y con esfuerzo y entre gemidos, iban saliendo de a uno los pequeños cachorritos mojados. Todos eran diferentes, había blancos, manchaditos, marrones y uno todo negro; en total fueron ocho bebés.

Mbube se acercó a la perra y la acarició, le colocó todos los cachorritos cerca de las tetas y de inmediato comenzaron a mamar.

Una damita de unos doce años le preguntó cómo se llamaba y él respondió algo incomprensible, la niña le dijo señalándose a sí misma su propio nombre y él entonces respondió sonriendo “Mbube”.

La anciana se fue con el comerciante al comedor, le entregó la paga por el esclavo y le dijo: “Demasiado lindo este negrito; no sé, si no voy a tener problemas…”

Pronto Mbube se vio entre ollas, leña y cuchillas, cortando grandes trozos de carne, poniendo en remojo maíz blanco, picando perejil y albahaca, lavando ropa y limpiando los pisos de mármol.

Los domingos todos desaparecían y se acurrucaban en la pequeña capilla, menos él.

Una criadita india, traída desde la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, de largas trenzas renegridas que trabajaba en la casa vecina, lo vio un día orinando tras un árbol de la huerta y le contó a su joven ama lo que había visto: un hombre negro meando y que ostentaba una masculinidad atractiva. Cuando dijo esto, la indiecita se ruborizó, bajó la cabeza y sonrió.

Su ama, que había enviudado hacía más de dos años, todavía vestía de negro y ocultaba su rostro tras un velo gris oscuro.

El relato la llenó de envidia, pues hubiese querido ser ella quien viese al negro mear, se arrancó el velo y se fue a la casa de su vecina a decirle que su criado andaba mostrando sus atributos varoniles por los fondos.

Cuando llegó, el negro abrió la puerta y le sonrió amablemente, pero le hizo una señal de silencio porque habían llegado el médico y el cura para atender a la anciana moribunda.

Caminaron en puntas de pies hasta la alcoba y allí estaba la anciana entre estertores terminales, apretando en una mano un rosario de cuentas de alabastro y asiéndose con la otra, con todas sus fuerzas, de la mano del cura párroco. Levantó el brazo, abrió grandes los ojos y con palabras entrecortadas, le dijo a su vecina que podía llevarse a Mbube como criado; respiró profundo, se ahogó, tosió y se desplomó hundiéndose en la cama.

Mbube se fue con su nueva ama y la indiecita se ruborizó al verlo. Su ama la empujó y se llevó a Mbube del brazo hasta la caballeriza, donde le arrancó la ropa, dejándolo totalmente desnudo y observó complacida, que su criadita tenía razón. Ella se quitó presurosa sus ropas, besó los labios carnosos de Mbube, acarició todo su cuerpo con encendida lujuria y cayeron sobre el heno fresco e hicieron el amor hasta le atardecer.

La indiecita estaba furiosa y comenzó a llorar. Se sentó en un banquito y se tapó el rostro con el delantal.

Cuando los amantes entraron a la cocina, la indiecita se incorporó, se dio vuelta y comenzó a picar ajos y cebollas.

Ambos la vieron y la joven ama le indicó a Mbube que le ayudase en la cocina y se retiró a descansar, exhausta, feliz y rebosante de vida.

Mbube vio que su ama yacía dormida, tomó a la indiecita de la mano y se la llevó también a la caballeriza, le levantó la falda y las enaguas, y percibió que la indiecita estaba totalmente excitada. Le desanudó la blusa, tocó sus firmes senos, le dio un golpecito leve a un caballo para que deje espacio, la recostó suavemente sobre el heno fresco e hicieron el amor.
Los encuentros de ambas mujeres y Mbube dieron como resultado, dos embarazos en este hogar y otros tantos, en otros hogares de la Villa del Rosario.

De encumbradas damas rosarinas, nacieron niños con cabellos rizados negros y dorados, de piel oscura y ojos claros, de ojos oscuros y piel clara, de gruesos labios y llamativa masculinidad y también niñas; bonitas criaturitas mezcla de criollas, damas, criadas e indias, cuyas madres miraban embelezadas a sus bebitas, tan bellas, tan mestizas, tan mulatas, tan rosarinas.

Dicen las crónicas de la Villa del Rosario que fue Mbube, el negro llegado de África, quien realmente pobló la ciudad, por esto se explica, que las rosarinas tengan un aire salvaje, un tanto libertino, alegre y vivaz; que sean todas portadoras de caderas suculentas que, la caminar por Peatonal Córdoba o San Martín, se convierten en el atractivo de paseantes y turistas, pues en ellas, hay algo irresistible que cierto religioso evangelista denominó como “diabólico” y que, no mucho tiempo después, hubo de retractarse cuando se casó con una conciudadana y tuvo hijos e hijas, algunos muy viriles, algunas de motitas, otras muy rubiecitas, pero todos y todas con ese toque mágico traído desde la profundidades de la tierra africana.

¿Y los rosarinos? Pues, bien, nosotras ya sabemos como son, por eso, la competencia con las co-provincianas, las extranjeras y las propias conciudadanas es feroz y hasta a veces se torna agresiva, porque todas sabemos que nuestros hombres poseen aroma a jungla y a río Paraná; llamativa mixtura que nos transporta desde la ciudad hasta las sabanas y nos rendimos frente a la potencia inigualable que oculta el Kilimanjaro en sus entrañas, al rugido del león que busca a su hembra y a la genética muy evidente del totem africano que oculta cada rosarino bajo sus prendas...

Violeta Paula Cappella.-



[1] En Isizulú: León.