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miércoles, 11 de abril de 2018

El hartazgo del Rey



Un rey minúsculo y de carácter pusilánime, detestaba al Rey. Hablaba toda clase de pestilencias sobre el Señor del otro territorio y le deseaba la muerte.

El Rey era un buen hombre, pero como todo buen hombre, llega un momento en el que también se cansa.

Mandó llamar con sus guardias y mensajeros al rey del otro territorio para que se encontrasen el en límite entre los dos reinos.

El reyecito le respondió: “¡Venga Usted a mi Reino, yo soy REY!

Los consejeros reales le dijeron al Rey que no rebaje su estatura frente a semejante criatura acudiendo, haciéndole caso, que no era adversario digno.

El Rey, ya harto, miró a sus consejeros y les dijo: “¡Iré! ¡Preparen los caballos! ¡Y no iré en el carruaje! ¡Iré a caballo!”

Se puso su capa, se quitó la corona, ajustó su espada cabe el muslo, montó un alazán y partió solo con seis guardias.

El reyecito, que no sabía nada del arribo del Rey, se estaba acicalando las axilas y entrepiernas pues tenía ladillas, cuando sonaron las trompetas anunciando al Dignísimo mandatario del otro Reino.

El Rey se bajó de su corcel y con Él sus guardias. Apartó de un manotazo a los guardias del reyecito y gritó: “¡DÓNDE ESTÁ SEÑOR REY!”

El reyecito se asustó ante la voz de trueno y pidió que lo vistieran de inmediato. Se puso su corona y salió al encuentro de un Gran Mandatario.

Antes de que el reyecito emitiese palabra, el Rey dijo en voz clara, penetrante y grave: “AQUÍ ESTOY SU MAJESTAD, LE HARÉ UNA PREGUNTA: ¿ME ODIA?

El reyecito, esmirriado y decadente le contestó en un grito: ¡SÍ! TODO EL DÍA PIENSO MAL EN USTED, LE DESEO LA MUERTE.”

Entonces el Rey, un hombre sabio, mas fastidiado por esta situación tan indigna le contestó: “PUES BIEN, ME ALEGRA. ESO SIGNIFICA QUE SOY AMO Y SEÑOR DE SUS PENSAMIENTOS Y QUE DOMINO SU MENTE.”

El reyecito no le entendió y se confundió. Durante días, meses y años sus consejeros trataron de revelarle el misterio y él no quiso, hasta que un mañana se dio cuenta que estaba todo el día pensando en el Rey…

Violeta Paula Cappella




sábado, 20 de enero de 2018

Hace muchos, muchos años…


Por: Frida Ágata Saint-Martin de Fox Talbot (Oma Frida)

Mi padre solía llevarme de paseo por las praderas, cuando nos mudamos cerca de Zermatt.

Las secuelas de la guerra estaban en él manifiestas en un oído sordo y una leve parálisis en un brazo. La paz de las tierras suizas les daba un nuevo aliento de vida a mis padres y en busca de esa nueva existencia, nací en un ambiente cargado de armonía y de secretos sobre el pasado, del cual no se hablaba.
Mi padre respiraba profundamente el aire fresco, como si quisiera absorberlo todo para sí.

Durante ese paseo, pensé en Alemania y en cómo estarían sus casas, sus habitantes, sus ciudades y repentinamente mi padre me miró, me alzó sobre sus hombros y sin que yo le haya dicho algo, me respondió: “Alemania estará bien, resurgirá como lo hace de tiempo en tiempo el Ave Fénix. Quienes tengan buena memoria, desearán por siempre vivir en paz, aunque esto durará como máximo cuatro o cinco generaciones. Luego, la memoria se irá perdiendo y otra vez veremos el fuego. El hombre no se satisface con lo que tiene, siempre quiere más y más, por esto existen las guerras, por eso existen la noche y el día, los días de sol y los días de tormenta. El sol, no brilla porque sí, todo tiene un motivo y para que no nos olvidemos de él y de su luz, Dios nos ha dado la luna, de esta manera, aún en la noche más tenebrosa, hay una esperanza de volver a ver luz. ¿Ves estas montañas, estas flores, esos árboles allá a lo lejos? Nada está quieto, todo se mueve, todo cambia. Ningún paisaje es igual que hace millones de años. Hubo un tiempo muy lejano, en el que los Alpes no existían; cuando ellos aparecieron, todo fue un caos y con el paso de otros millones de años, se abrieron los ríos, se formaron los glaciares, aparecieron los pastos, las flores, los animales y luego, mucho más tarde, vinieron a este lugar las personas. Pero antes de las personas hubo un animal que andaba pastando tranquilamente en estas praderas. Su nombre era Uro. Hoy ya no existe, todos los uros han muerto. No sé si es porque fueron cazados o porque la Naturaleza decidió que se extingan, lo cierto, es que el Uro nunca quiso domesticarse. Era parecido a una vaca, pero más pequeño y con mucho pelo para abrigarse del frío. Dicen que era un animal solitario y que peleaba aguerridamente cuando se encontraba con uno de su manada. No me es extraño que haya desaparecido, porque el ser humano, si sigue el camino de pelear contra su propia manada, terminará con el mismo destino del Uro…”

Ese día aprendí que mi padre, por su sordera, había logrado escuchar mis pensamientos, había desarrollado alguna forma de telepatía conmigo y también aprendí que la humanidad, si era obstinada y terca como el uro, perseverando fervorosamente en el error de crear guerras por el motivo que fuere, tendría el sombrío destino de desaparecer, dejando como huella de su paso por el planeta, los escombros, las ruinas y el eco de las bombas aéreas, que como plagas emergidas de los pasajes más apocalípticos de la Biblia devoran todas las formas de vida.  



jueves, 25 de mayo de 2017

Geología paterna



El tipo estaba obsesionado con estudiar Geología, pero aquí en la Universidad Nacional de Rosario no existe la carrera. Googlea dónde podría estudiar y ve que sí existe en la Universidad de Río Cuarto. Estalla de furia y se dice a sí mismo: “Claro, los cordobeses tienen esas montañas tristes, por eso pueden estudiar geología y acá, obvio, ni la montañita del Parque Independencia es natural. Pero yo sé que en Santa Fe hay una montaña, o lo que queda de ella, yo sé que existe, por lo menos hay una.”

Sigue mirando los links de otras facultades y se encuentra que hasta la Universidad de La Pampa tiene Geología y la UNR no. Habla en voz alta como si la computadora lo escuchase: “¿Y me querés decir qué cosa hay en La Pampa, me querés decir por qué los pampeanos pueden estudiar geología y los rosarinos no, eh? ¿No hay nada en el suelo rosarino? ¿Y en el subsuelo? ¿Qué tenemos acá abajo? ¿Un agujero? ¿Qué, a ver, qué; si hacemos un pozo, nos vamos a encontrar con un chino?” La esposa lo interrumpe en sus elucubraciones y le avisa que ya está la cena servida: zapallo relleno. Él levanta la cabeza, la mira y ve que la panza cada día le crece más, los mellizos en su vientre están por nacer pronto.

Se sienta a la mesa, come su porción de zapallo relleno y piensa, que si su esposa no estuviese embarazada, le propondría ir a vivir a Catamarca, San Juan o Jujuy, trabajar de lo que sea y así podría estudiar geología.

Mientras piensa, el televisor grita obscenidades sobre la política argentina; lo apaga y la esposa le pregunta qué le pasa. Él refunfuñando le responde: “¿Y vos te pensás que el gordo sapo ese se las sabe todas? Es un nabo que ni siquiera estudió periodismo y ahí lo tenés, dando cátedra de política, viviendo en Miami y en la lujuria, lleno de guita, si yo tuviera la platita de este, me iría a estudiar geología a Jujuy, Catamarca o La Pampa.” Se levanta de la mesa y se sienta nuevamente frente a la computadora y se le ocurre una idea brillante: estudiar geología a distancia. Sonríe y googlea estudiar geología a distancia. Aparecen universidades de todo el mundo y con ellas las sumas que hay que pagar en dólares o euros. Se toma la cabeza con ambas manos y grita: “¡Me voy a suicidar con una rodocrocitaaaaa!”.

La esposa se acerca y le pregunta por qué no estudia de manera autodidacta. Entonces, se le ilumina el rostro, crea una carpeta nueva en mis documentos y empieza a descargar cuanto PDF encuentra sobre geología, pero está obsesionado con la mineralogía rosarina y lo único que encuentra es un archivo sobre “Especificaciones técnicas en mezclas asfálticas.” Le vocifera al buscador de Google: “¿Sabés cuándo el asfalto va a ser considerado como un componente del subsuelo rosarino, eh, sabés cuándo? Yo te lo digo: dentro de dos millones de años cuando todo esto se haya degradado y los futuros geólogos crean que el asfalto era un componente más de los minerales que hay en Rosario.” Sigue googleando y encuentra un catálogo sobre lombricultura. Amenaza con el puño a la computadora y le grita: “¡Pero vos me estás cargando! ¡¿Cómo me vas a proponer un catálogo de lombrices?!

La esposa ya se ha acostado y desde el dormitorio le pide que apague la computadora y venga a dormir.

El tipo descarga la carpeta con los PDF a un pen drive, apaga la computadora, prende la tablet y se va a la cama. Empieza a ver los archivos y descubre que en Rosario hay: materia orgánica, arena, limo y arcilla. Pero en tanto va avanzando en la lectura se encuentra con términos más seductores: loess, sedimentos loessoides, suelos franco-limosos y que las arenas del Paraná contienen: cuarzo, microclina, ortoclasa, plagioclasa, piroxenos, illitas, circón, biotita alterada, limonita, pirita, calcopirita, magnetita y vidrio volcánico. Su ceño fruncido comienza a distenderse y esboza una sonrisa. Los feldespatos rosarinos corresponden a silicatos de sodio y calcio, es decir, plagioclasas; y que también hay en menor medida silicatos de potasio y aluminio, o sea, la microclina y ortoclasa. Encuentra la fórmula de la moscovita y entra en éxtasis: 6SiO2.3Al2O3.K2O.2H2O

Apoya la tablet sobre su corazón henchido de felicidad, se acomoda sobre el respaldar de la cama y sigue leyendo: sedimentos del Cuaternario, sedimentos de origen eólico, minerales opacos de hierro amagnéticos, caolín… y se queda dormido con la tablet en las manos.

A las cuatro de la mañana lo despierta la esposa porque siente que está a punto de parir. Llaman por teléfono a la ambulancia de URG y a las ocho de la mañana nacen los mellizos. Para sorpresa de todos no son dos varones, es una niña y un varón.

Uno de los médicos le pide al tipo, recién recibido de padre de los mellizos, que llene dos fichas y coloque los nombres de los bebés y él con profunda alegría geológica destierra los nombres previstos para varones, tiembla su pulso, respira profundo y escribe con letra clara y decidida: Limonita en la ficha de la niña y en la del niño Caolín.

Violeta Paula Cappella.- 




sábado, 28 de enero de 2017

La lámpara de los deseos


Un hombre encontró una lámpara maravillosa, la frotó y entre nubes emergió un genio.

El genio habló al hombre y le dijo: “Es inútil que pidas tres deseos porque en diez minutos morirás.”

El hombre se entristeció de inmediato y preguntó al genio: “¿Puedo pedir la inmortalidad?”

El genio lo observó y respondió: “Sí, pero a escala humana.”

El hombre no entendió y volvió a preguntar: “¿Cómo es eso?”

El genio respiró profundamente y le mostró en una nube refulgente la escena del momento en la que el hombre encuentra la lámpara y dijo: “Tu eternidad será repetir todos los días este encuentro hasta que decidas morir; porque nada es eterno, ni tan siquiera los dioses que amas e invocas son eternos, también ellos mueren, e incluso, los Dioses de los dioses de quienes nada sabes. Todo se desintegra de tiempo en tiempo y vuelve a surgir, también será así para esa planta y para esa piedra que están a tu lado y muchas cosas que tus ojos no pueden ver. ”

Entonces el hombre respondió al genio: “Gracias.” Apoyó la lámpara sobre el suelo y se retiró del lugar.

Violeta Paula Cappella




lunes, 13 de junio de 2016

En el Principio


En el Principio

1  En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios.

2  Del Verbo emanaron el Sustantivo, el Adjetivo y el Adverbio y Dios creó todas las Preposiciones y Conectores y otras categorías. Y vio Dios que eran muchas y que el Inglés era lengua astuta, hija de la Serpiente Capitalista.

3  Y dio Dios a la humanidad, a través de uno de sus Grandes Profetas, un idioma perfecto llamado Esperanto.

4  A cierta porción de la humanidad le sedujo la idea y habló y habla en Esperanto; a otra porción la subsumió el Inglés, una tercera porción se entretuvo entre varios idiomas o el propio, y otros no se interesaron ni por el propio ni por los ajenos.

5  Mirando Dios su creación, lanzó nuevamente los Mandamientos y uno más, pero esta vez usó lo que todo hombre o mujer que lee y escribe tiene: Facebook y Twitter.

6  El 11º Mandamiento dice: “No cometerás errores de ortografía y si los cometieres, una hora de tu vida te será descontada por cada error”. Firmado: Dios. En el Twitter le sobraron caracteres, mas Dios decidió no utilizarlos.

7  La humanidad recibió la advertencia en todos los idiomas del mundo e incluso en Esperanto y hombres y mujeres de todas las edades creyeron que se trataba de un virus, por ejemplo, un poderoso Troyano que habría sido lanzado por algún hacker al servicio de Microsoft o Apple.

8  Los más fieles a los mandamientos de Dios, se decidieron por utilizar diccionarios on-line o desempolvar los diccionarios que estaban allá arriba en algún estante perdido; los menos creyentes, pero con cierta aprehensión a la palabra divina, instalaron software de corrección automática y a los que todo les entra por un oído y les sale por el otro, éstos, siguieron escribiendo en sus muros y “twitteando” como si nada hubiese pasado.

9  Los diccionarios de la Real Academia Española tuvieron récord de ventas en menos de una semana, del mismo modo que los Duden, Wahrig, Oxford, Larousse y tantos otros.

10 Esa misma semana, un muchachito de unos treinta y tantos años falleció inesperadamente en una oficina de la Bolsa de Comercio de Rosario frente a su notebook, cuando durante el almuerzo escribió en el muro de su Facebook un largo comentario con más de 500 errores de ortografía y en una semana había cometido exactamente 350.400 errores ortográficos. Y fue este triste acontecimiento en la tarde del Primer Año.

11 De un día al otro dejaron de funcionar los diccionarios on-line y las ventas de diccionarios en papel y CDs de instalación aumentaron junto con sus precios. Las compañías telefónicas ofrecieron unos programitas para celulares con Android de autocorrección. Dios miró y vio que era malo y los hackeó. Y hackeo también el Whatsapp y esto fue en menos de un minuto.

12 A alguien se le ocurrió reinventar un diccionario portátil del tamaño de una calculadora de bolsillo para que los hijos e hijas de Dios no tuviesen que andar transportando en sus bolsos, maletines, mochilas y carteras los pesados diccionarios. Volvió Dios a mirar y vio que era comodidad humana y también los hackeó. Y Dios hizo todo esto en las mañanas y tardes del Segundo Año.

13 Entonces Dios endureció la madera de todos los árboles para que no se talaran más para la fabricación de pasta celulosa y el Grupo Clarín se vio en la obligación de usar papel reciclado para sus diarios y revistas, hasta que finalmente quebró.

14 Dios vio que eso era bueno, porque salieron de circulación diarios y revistas con contenidos banales, mas vio también que tanto en el Facebook como en el Twitter, sus hijos e hijas ya no hacían comentarios sino que subían fotos y todo el mundo marcaba sólo “me gusta” o “favorito” y nadie opinaba.

15 Intervino Dios nuevamente y anuló de ambas redes sociales, de otras menos usadas y de todos los chats, la posibilidad de subir fotos o responder con íconos. Y Dios vio que esto era bueno. Y aconteció todo esto en las mañanas del Tercer Año.

16 Los más astutos “googleaban” palabras y frases enteras y las “posteaban” o “twitteaban” en sus muros. Y vio Dios que esto era malo, pues era copia, y enredó la palabras.

17 Los precios de los SMS aumentaron porque eran más largos y daba lo mismo escribir un SMS que hablar veinte minutos, por lo que la gente comenzó a llamarse más por teléfono.

18 Un total de 12.795.364 hijos e hijas de Dios murieron de “faltas de ortografías” y otras tantas habían reducido sus vidas a escasos días. Y Dios vio que esto era malo y envió una carta a Papá Noel en el mes de abril para que regalase diccionarios a los niños en edad escolar, estudiantes secundarios de todas las modalidades e incluso adultos que, por alguna razón de fuerza mayor, debieron abandonar sus estudios y dedicarse a trabajar. Y los niños y niñas se regocijaron, leyeron y estudiaron.

19 Ante la masiva y divina intervención, los diccionarios debieron bajar sus precios en las librerías pues ya nadie los compraba.

20 Cuando Dios vio que se multiplicaron en todos los países del mundo las clases y cátedras de “Ortografía” y que los docentes, lingüistas y doctos en lenguas tenían trabajo, juzgó que esto era bueno y reestableció la posibilidad de subir imágenes a las redes sociales. Y todo esto sucedió en las mañanas y tardes del Cuarto Año.

21 Y Dios dijo a la humanidad desde el cielo y con voz de truenos: “Aprenderéis a escribir leyendo.” Y lo dijo también en Esperanto.

22 Los hombres y mujeres desafiaron a Dios y quisieron llegar al cielo construyendo una nueva Torre de Babel con las palabras más usadas a diario en cada idioma, mas Dios los dejó porque sabía que fracasarían en el intento y así fue, ya que las palabras eran tantas que nadie sabía si pertenecían a su propia lengua o a una extranjera y abandonaron el proyecto. Y Dios vio que esto era bueno. Y todo esto acaeció en las mañanas y tardes del Quinto Año.

23 Y vio Dios al Sexto Año de su intervención en el mundo de los hombres que muchos de sus hijos e hijas se ufanaban de estudiar Latín y Griego y los convirtió en estatua de sal. Y vio Dios que esto no era bueno e hizo descender el Espíritu de Zamenhof, el creador del Esperanto, a todas las escuelas y universidades y les dio a sus hijos e hijas el don de lenguas para que hablasen y escribiesen correctamente en su propia lengua y en Esperanto; y el Inglés, como lengua dominante en el mundo y transgresora de pautas culturales y lingüísticas, cayó en desuso. Y vio Dios que esto era bueno y se regocijó en su creación.

24 Mas vio Dios que muchos docentes castigaban a sus alumnos con látigos y punteros cuando cometían un error ortográfico y secó la mano, derecha o izquierda, de los docentes torturadores. Y vio Dios que esto era bueno.

25 Y viendo Dios que entre los hombres y mujeres del mundo reinaba la paz ortográfica, dijo al Séptimo Año de su irrupción en el mundo de los hombres con voz de trompetas: “Habéis cumplido con el 11º Mandamiento; os devuelvo los diccionarios on-line y os agradezco que hayáis plantado árboles de buena madera para futuros libros. Mas no los talaréis y deberéis utilizar libros electrónicos.” Y los ecologistas de todo el mundo se regocijaron y alabaron con cánticos e himnos la creación de Dios.

26 Y Dios miró por última vez su creación y pensó: “No daré de baja el 11º Mandamiento porque mis hijos e hijas son esencialmente holgazanes ortográficos.” Y vio Dios que esto era bueno y reposó de toda la obra que había hecho.

Violeta Paula Cappella.-


Historia de Rosario Central



Por octubre de 1889, un grupo de obreros del Ferrocarril Central Argentino se reunía tras la dura labor en terrenos baldíos de Villa Sanguinetti, en el nacimiento casi de la Avenida Alberdi, practicando un fútbol que no conocía reglas fijas, número de jugadores ni duración de los partidos.

La idea era pasar un grato momento, divertirse y crear lazos de respeto y amistad.

Tampoco eran ajenos en los “picados” de Villa Sanguinetti los directivos de la empresa ferroviaria, que vislumbraron la posibilidad de agruparse -fuera del Club Atlético del Rosario, cuya principal actividad deportiva era el cricket- en un club que se dedicara exclusivamente al fútbol.

La idea fue rápidamente propagada por el viejo barrio de Talleres, donde entusiastas rosarinos limpiaron el terreno, montaron un par de arcos con troncos de árboles y acondicionaron a manera de vestuario un viejo vagón abandonado de las inmediaciones.

Antes de la Navidad de 1889, alrededor de setenta personas se citaron en un desaparecido café de la avenida Alberdi y un inglés, Thomas Mutton, propuso formalmente la creación de un club de fútbol, sugiriendo para el mismo el británico nombre de “Central Argentine Railway Club”; por aclamación con palmas, los asistentes a la reunión aprobaron el proyecto, eligiendo presidente de la flamante institución a Mister Colin Bollin Calder, caballero inglés, masón y apasionado por el fútbol.

Los colores que eligieron en un principio para identificar a los jugadores fueron el blanco y rojo, que pronto fueron sustituidos por el blanco y azul, dispuestos en dos grandes cuadros colocados en ambas mitades de la camisa.

Esa original combinación permaneció hasta -se presume- aproximadamente 1904, cuando se adoptó la camiseta azul y amarilla, dispuestos en bastones verticales, que siguen identificando hasta hoy a Rosario Central, tomados de la bandera de un barco sueco anclado en el puerto.

No fue fácil al principio conseguir rivales para el nuevo equipo.

Mister Mulhall, integrante de la comisión directiva, se fatigaba preguntando cada mañana en los muelles de la ciudad a la “pesca” de algún barco inglés cuya tripulación estuviera dispuesta a competir amistosamente con los muchachos de su equipo.



La búsqueda dio sus frutos a mediados de 1890, cuando en el muelle de Comas, ubicado en las inmediaciones de la que hoy es la bajada Sargento Cabral, Mulhall dio con un grupo de animosos marineros de un barco británico -cuyo nombre se perdió en el olvido- que aceptaron enfrentar al equipo local.

Unas 50 personas presenciaron dichos partidos, para los que el Central Argentine Railway Club alistó a once jugadores de ostensible origen británico, varios de ellos, pertenecientes a las antiguas Logias masónicas inglesas: M. Barton; Postell y
Camp; J. Muskett, J. Barton y King; Mc Lean, T. Muskett, Green, Mac Intock y Hooper. 
  


Michael Green  propuso ese mismo año que se permitiera el ingreso como asociados a aquellas personas que no pertenecían a la empresa ferroviaria; se aceptó la innovación, reconociendo a los nuevos socios, pero negándoles voz y voto; no obstante, el mismo Green  decidió “acriollar” el nombre de la entidad y sugirió la nueva denominación: Rosario Central.

Reflexiones e Investigaciones Históricas Leonlandesas

El Estado Libre, Soberano e Independiente de Leonlandia del Sur es Canaya






domingo, 12 de junio de 2016

Ideas literarias


Ideas literarias
  
Uno de ellos leyó “El Corazón Delator”, de Edgar P. e ideó una celda con paneles acústicos antirruido aislantes. Recordó también el “Romance del Prisionero” y se sonrió sádicamente.

Atraparon al homicida que tenía en vilo a toda la ciudad de Rosario: eran más de 2.000 asesinatos.  El tipo pensó que le tocaría la pena de muerte mas no fue así y se alegró. Entró a una celda de paredes limpias con un agradable aroma a frutillas.

Se recostó sobre una cama y no escuchó el ruido de sus propios pasos, así como tampoco el suave roce de las sábanas. Respiró y sólo percibió el aire que entraba ensordecedor a sus pulmones. Intentó dormir pero había demasiado silencio. Se asustó de los latidos de su corazón y en él escuchó los de cada una de sus víctimas. El olor a frutillas lo estaba invadiendo. Entonces gritó: “¡Basta!” con toda la potencia de sus cuerdas vocales y no se oyó a sí mismo.

Sobre una mesa, había un frasquito blanco, lo agitó y no oyó nada, lo abrió, lo olió (no olía a nada) y bebió…

“¡Felicitaciones Profesor! Ningún ser humano sentirá remordimientos por esto. Bien, queda abolida la pena de muerte”, dijo un señor muy bien vestido.

Y el Profesor de Literatura declamó un epitafio que supo leer alguna vez en una tumba del Cementerio de los Disidentes dedicado a una jovencita apellidada R. y que había quedado grabado en su memoria. Recorrió los pasillos de la morgue hasta llegar a la celda con paneles acústicos y se recostó en la cama aún tibia a leer “En la colonia penitenciaria” de Franz K. El aroma a frutillas era su favorito. Siempre le molestó el ruidito de las páginas al dar vuelta la hoja; allí dentro, nada se escuchaba. Absorto en la lectura, ni siquiera sentía el latido de su propio corazón.

Violeta Paula Cappella.-